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Introducción a la problemática

Las malezas resistentes a herbicidas son el resultado de una conjunción de factores concurrentes tales como: siembra directa (SD), escasez de rotaciones, tecnología genética de resistencia al glifosato (RG) y el uso de este herbicida como mono producto, así como la aplicación recurrente de diferentes herbicidas con idéntico modo de acción.

A partir del año 1996, con la llegada y adopción de cultivares de soja RG se descarga toda la responsabilidad del control de malezas a la aplicación de glifosato tanto en barbecho como en pos emergencia del cultivo, prevaleciendo tan solo el control químico como eje central de la intervención para la lucha.

La consecuencia de estas prácticas es el incremento en el uso de glifosato, en algunos casos mezclado con otros herbicidas como 2,4D, dicamba o metsulfuron, casi como única herramienta válida de control. Esta intensificación de uso significó aumentar, en los últimos 10 años, las dosis y el número de aplicaciones del citado herbicida.

A partir del 2001 ingresa al mercado un nuevo evento, el Algodón RG y posteriormente, en 2004, los Maíces RG, lo cual suma un peldaño más a este proceso de intensificación productiva.

En definitiva la SD más la tecnología RG sumadas al uso indiscriminado de glifosato en un sistema de monocultivo actúan sobre la comunidad de malezas, controlando eficazmente a las sensibles y ejerciendo una presión de selección en forma sostenida; lo que genera la aparición de malezas resistentes a glifosato.